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VACUNA PARA LA ENFERMEDAD CELÍACA

22 jul. 2010

Acabo de levantarme y me he encontrado con este titular en elmundo.es:


Como todos sabemos, hay varios equipos en el mundo trabajando en lograr esto y, según cuenta este artículo, uno de los más avanzados, del Instituto de Investigación Médica Walter y Eliza Hall (Melbourne) han dado un gran paso al identificar tres fragmentos de gluten que son "claves" en la respuesta inmunitaria. Os copio el texto íntegro, aunque he puesto el enlace más arriba.


ME ENCANTA EMPEZAR EL DÍA CON BUENAS NOTICIAS


Cada vez más cerca de una vacuna para la enfermedad celíaca


Una simple vacuna para olvidar la enfermedad celiaca, para hacer la compra en el supermercado sin necesidad de revisar los componentes de cada alimento o ir al restaurante más apetecible en cada momento. Esta realidad cada vez está más cerca gracias al trabajo diario de varios equipos de investigación. Uno de los más avanzados, del Instituto de Investigación Médica Walter y Eliza Hall (Melbourne, Australia), constata en un artículo en qué consiste su proyecto.

La enfermedad celiaca es un trastorno que afecta al 1% de la población. Cuando los afectados ingieren gluten, una proteína presente de forma natural en los cereales como el trigo, la cebada o el centeno, y de forma manipulada en el 80% de los alimentos procesados, provoca una inflamación intestinal. Como explican los expertos, puede producir diarrea y vómitos. Pero a la larga, si no se trata, esta afección se cronifica. De momento, la solución más efectiva es seguir una dieta sin gluten.

Mientras tanto, investigadores como los que intervienen en este estudio, publicado en 'Science Translational Medicine', continúan avanzando para lograr inmunizar a las personas afectadas. ¿Cómo? Después de nueve años trabajando, Bob Anderson y un equipo de científicos de Australia y Reino Unido han conseguido identificar tres fragmentos del gluten, claves en esta enfermedad, a partir de los cuales se podrá desarrollar la prometedora vacuna.

Según los autores de este trabajo, se reclutaron a más de 200 pacientes celiacos. Comieron pan, productos de centeno y cebada y, seis días más tarde, se extrajeron muestras de sangre. El objetivo era medir la respuesta inmune de los participantes a 2.700 fragmentos diferentes de gluten. Un total de 90 desencadenaron reacción, pero tres de estos péptidos fueron especialmente tóxicos y, por lo tanto, relevantes en esta enfermedad. "Intervenían en la mayoría de las respuestas inmunes de los pacientes observados", subrayan los investigadores.

Lo que estos expertos pretenden es introducir, en lugar de un virus (como en otras vacunas como la de la gripe, por ejemplo), estos tres fragmentos de gluten, para conseguir que el organismo no los identifique como tóxicos y, por lo tanto, el paciente con enfermedad celiaca pueda tolerar todos los alimentos con o sin gluten.

Tal y como versa el artículo, ya hay una empresa que está aprovechando este avance para desarrollar la vacuna. "Aunque son de los más adelantados en esta carrera, aún está en fases muy premilinares, así que hay que ser prudente y esperar", señala uno de los expertos consultados por ELMUNDO.es. Además, agrega, "no hay que olvidar que hay muchos más péptidos responsables de la enfermedad celiaca".

De momento, ni ésta ni otras estrategias en vías de investigación están disponibles aún en la práctica clínica. Antes, deberán demostrar sus ventajas, su eficacia y su seguridad respecto al tratamiento actual: la dieta sin gluten.

Leo también que "La Vanguardia", en su edición digital ha publicado un artículo, con el que seguramente nos identificaremos todos, titulado: Venticuatro horas sin gluten.

En la edición impresa (accesible por suscripción) veo que han publicado un artículo sobre los estudios del equipo australiano con el sugestivo título de "Y UN DÍA LOS CELÍACOS PODRÁN COMER PAN"

Me alegra que información sobre la enfermedad celíaca esté presente en los más importantes medios de este país. No hay nada mejor que la difusión para lograr al fin la comprensión.

Ahí va el texto íntegro del artículo de La Vanguardia:

Venticuatro horas sin gluten


Joan tiene cinco años, a pesar de su corta edad sabe perfectamente qué alimentos puede y no puede comer. Rechaza chuches si no le aseguran que están libres de harinas y se resigna sin rechistar cuando en las fiestas de cumpleaños de sus amigos no puede probar el pastel. Ahora ya reconoce la espiga tachada de los productos que indican que no contienen gluten y sabe decir "celiaco" sin trastabillar. Desde que le diagnosticaron la celiaquía con dos años aprendió a adaptarse a su nueva dieta - que si las cosas no cambian le acompañará el resto de su vida-con una facilidad a la que sólo puede acostumbrarse un niño. Preguntar antes de probar. Esta es la máxima de los celiacos que saben que una mínima dosis de gluten puede producir dolores de barriga, vómitos o diarreas. Detrás de esta normalidad está el trabajo de los padres, que intentan que su hijo no se sienta diferente en el colegio y que en un futuro no renuncie a viajar al extranjero o comer fuera de casa por su enfermedad. Sin embargo, la celiaquía marca la vida de la familia, no sólo por el tema económico, también porque afecta a las rutinas diarias. Sin obsesiones, pero con sumo cuidado, las comidas de Joan son las primeras que se preparan en casa para evitar la contaminación alimentaria. Una cuchara para remover la pasta sin gluten y otra para los macarrones de trigo. Con sumo cuidado para que los utensilios no se mezclen mientras se cocina y evitar contaminar el plato del pequeño. Y así con todo. Un cuchillo para untar su pan y otro para el normal. Por eso, en su casa ya no entran embutidos con gluten, ni harinas que no sean de maíz o de arroz. Es la manera de evitar confusiones. Y una vez al año, antes cada seis meses, al hospital de Sant Joan de Déu, donde un análisis de sangre servirá para comprobar que en el cole y en casa la dieta se hace bien. Por suerte, ahora son muchas las cadenas que han introducido alimentos sin gluten en sus estanterías, pero la compra o elegir dónde comer fuera de casa continúan siendo un calvario para la familia.

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